8 semanas · 8 sesiones 1:1

¡Quítale el condicional!

No vienes a que te invente el negocio desde cero.

Ya tienes conocimientos, experiencia, clientes, ideas y cosas que has construido durante años, quizá incluso más de lo que hoy ves. Así que antes de sumarte otro curso, otra oferta, otra estrategia o una idea genial, primero vamos a ver qué es lo que ya tienes.

Y después decidirás qué quieres hacer con ello.

Ola Machnicka
8semanas
120′cada sesión
28 hde trabajo en el proceso
Tú piensas en tu negocio. Yo miro el conjunto.

No empiezas de cero. Aunque a veces te lo parezca.

Tiene que ser más tuyo.

No “más premium”, ni “más escalable”, ni más parecido a lo que queda genial en el Instagram de otra persona.

No te voy a dar otra estrategia que durante tres semanas te prometerás poner en marcha y que luego acabará en la misma carpeta que las cinco anteriores.

En lugar de eso, nos sentaremos a mirar lo que ya tienes. Veremos qué funciona de verdad, qué te falta y qué conviene simplificar, antes de que pienses siquiera en construir algo nuevo.

Tu oferta actual la vamos a trabajar en serio, porque hay una pregunta que casi nadie se hace: ¿la has probado de verdad o simplemente perdiste el entusiasmo antes de llegar a venderla bien? Son dos cosas muy distintas y las confundimos todo el rato.

Y no, de verdad que no: tu negocio no tiene que ser “más premium”, “más escalable” ni más parecido a lo que queda genial en el Instagram de otra persona. Tiene que ser más tuyo.

Quiero que, después de estas ocho semanas, necesites menos respuestas de fuera porque te apoyes más en ti:

  • Que veas lo que ya tienes y lo que vale, sin esperar a que alguien te lo confirme.
  • Que sepas qué quieres de tu negocio y con quién quieres trabajar, en lugar de solo reaccionar a lo que llega.
  • Que sepas defender tu oferta y tu precio sin tener que justificarte todo el rato.
  • Que sepas decidir sin garantías, asumir tu parte de responsabilidad y saber dónde termina.

Cuando empiezas a confiar en ti como emprendedora, tu negocio no se vuelve de repente sencillo y previsible.

Seguirá habiendo decisiones que no salen bien, clientes que dicen “no” y momentos en los que habrá que cambiar de rumbo.

Pero tú sabrás que puedes con ello.

Y eso es para mí la esencia de este mentoring.

Tu problema no es la falta de conocimientos.Tienes un montón.

Llevas cursos y formaciones, decenas de materiales guardados, proyectos empezados, cosas terminadas que nunca llegaste a vender bien y competencias que ya ni ves porque las usas desde hace años.

Y aun así puedes abrir el ordenador por la mañana y pensar: “Sigo sin saber qué hacer”. Y entonces vuelves a buscar respuestas fuera: otro curso, otra idea, otra estrategia o alguien que te diga qué deberías hacer.

No quiero ser otra persona de la que dependas. Quiero llevarte al punto en el que tú misma seas tu referencia.

Cuéntame sobre tu negocio
Ola Machnicka con las manos en la cabeza

Antes de arreglar nada, veamos qué es lo que no funciona.

Haz clic en la frase que suena a ti.

“Creo que necesito una oferta nueva.”¿Y si la actual todavía no la has vendido de verdad? Antes de crear otra, veremos si el problema es la oferta o que te resulta más fácil inventar algo nuevo que quedarte con una cosa el tiempo suficiente para probarla bien.
“Tengo que ser más visible.”¿Y si no se trata de publicar más, sino de que la gente sepa por fin con qué puede acudir a ti, qué vendes exactamente y por qué deberían elegirte a ti? Antes de sumarte más reels, posts y newsletters, veremos si el problema es de verdad la falta de visibilidad o si lo que comunicas no lleva a la venta.
“Hago muchísimo y tengo la sensación de no avanzar.”Quizá el problema no es que hagas poco. Puede que hagas muchísimo, pero ya no veas todo lo que has construido o que lo que haces no te lleve adonde de verdad quieres llegar. Primero veremos qué tienes ya y qué de eso trabaja para tu negocio.
“Necesito más clientes.”¿Y si primero conviene ver qué clientes quieres de verdad? Porque que alguien quiera pagarte no significa que tú tengas que querer trabajar con esa persona. Tu negocio también tiene que darte a ti la posibilidad de elegir.
“Mi clienta no consigue resultados. ¿Estaré haciendo poco?”¿Y si haces exactamente lo que te toca, pero también cargas con la parte que le toca a ella? Veremos dónde termina tu responsabilidad y dónde empieza la de tu clienta.
“No sé qué hacer ahora.”Puede que sepas mucho más de lo que crees. Pero en lugar de decidir, buscas una respuesta, una opinión o una confirmación más. No vamos a adivinar. Empezaremos por: ¿QUÉ SABEMOS? Y a partir de ahí decidirás qué haces.
“Necesito una estrategia mejor.”¿Y si la estrategia ya la tienes, pero la cambias antes de comprobar si funciona? Quizá no necesitas otro plan, sino elegir una dirección y mantenerla el tiempo suficiente para tener datos con los que tomar la siguiente decisión.
“No sé vender.”¿Y qué sabemos realmente de eso? ¿De verdad no sabes vender, o te cuesta presentar tu oferta, decir el precio, aguantar un “es caro” o un silencio sin concluir al instante que has hecho algo mal? Antes de arreglar las ventas, veremos dónde está de verdad el problema.
Siete piezas de la frase

Cada una abre otra parte de tu negocio.

01 / 07pieza

Sujeto

¿Quién?

Te miramos a ti como emprendedora. No a la que intentas ser, sino a la que eres. Tus competencias, tu experiencia, tus ventajas naturales y lo que tus clientes reciben precisamente de ti.

Necesidad que tocamos

Reconocerte a ti y tu propio valor.

¿Y en el negocio?

Es más fácil hablar de tu trabajo y ponerle precio cuando tú misma entiendes por qué te paga tu cliente.

02 / 07pieza

Complemento del nombre

¿De quién? ¿De qué?

Aquí te damos el derecho a elegir, porque el negocio es tuyo: clientes, dinero, forma de trabajar, ritmo, límites y cuánto espacio ocupa el negocio en tu vida.

Necesidad que tocamos

Autonomía. Elección. Seguridad.

¿Y en el negocio?

Te llevas tus propios criterios para decidir. Sabes a qué dices “sí” y a qué dices “no”.

03 / 07pieza

Complemento indirecto

¿A quién? ¿Para quién?

Salimos de tu cabeza y vamos a tu cliente. No a una “Laura, 38 años” inventada, sino a una persona real que tiene que sentir: “ella entiende dónde estoy”.

Necesidad que tocamos

Sentirse comprendida, a los dos lados de la venta.

¿Y en el negocio?

Tu comunicación empieza a llegar a la persona a la que de verdad quieres invitar a trabajar contigo.

04 / 07pieza

Complemento directo

¿Qué?

Miramos por qué quieres cobrar. Qué es rentable, qué tiene potencial, qué te gusta y qué ya no necesitas añadir.

Necesidad que tocamos

Tener las cosas claras y sentir estabilidad.

¿Y en el negocio?

Tu oferta deja de ser una lista de todo lo que sabes hacer. Empieza a ser una decisión.

05 / 07pieza

Complemento circunstancial de modo

¿Cómo? ¿Con quién? ¿Con qué?

Tu forma de trabajar: procesos, límites, herramientas y responsabilidad. Puedes ser muy responsable y, a la vez, dejar de responder por todo el mundo.

Necesidad que tocamos

Límites, alivio y seguridad.

¿Y en el negocio?

Dejas de ser lo único que sostiene todo en pie.

06 / 07pieza

Complemento circunstancial de lugar

¿Dónde? ¿Dónde te ven?

Comprobamos si el mundo ve siquiera lo que ya tienes. Si tu cliente sabe qué vendes, si sabes hablar de resultados y si invitas a comprar.

Necesidad que tocamos

Ser vista y escuchada.

¿Y en el negocio?

Tu comunicación deja de ser una obligación. Empieza a ayudarte a vender.

07 / 07pieza

Vocativo

¡Eh, tú!

Aquí toca decidir. No sacar otra conclusión más: decidir. Qué vendes, a qué precio, a quién y a qué renuncias. Aquí le quitamos el condicional a tu negocio. Quiero que estas decisiones las tome la Adulta, no la Niña asustada.

Necesidad que tocamos

Capacidad de acción, confianza en ti y autonomía.

¿Y en el negocio?

Dejas de solo saber. Empiezas a elegir y a actuar.

Programa

¿Cómo es el mentoring y cómo trabajamos?

?¿Todos los mentorings son iguales?

No. Las siete piezas nos dan la dirección, pero el contenido siempre lo adapto a ti. Una conversación con una numeróloga es distinta a una con una estratega, y distinta otra vez a una con una mujer que tiene un negocio de servicios.

La estructura es la misma, pero no hay dos mujeres iguales ni dos negocios iguales.

?¿Por qué trabajamos nada menos que 2 horas?

He trabajado con sesiones más cortas y ya sé que una hora, y muchas veces incluso hora y media, se queda corta. Dos horas nos dan espacio para trabajar en tu negocio y en ti dentro de tu negocio, sin prisas y sin cortar la conversación justo cuando empieza algo importante.

Empiezo cada sesión preguntando qué ha pasado desde nuestra última conversación. ¿Ha surgido algo nuevo? ¿Has tomado una decisión? ¿Algo te ha enfadado, te ha alegrado o simplemente quieres compartirlo conmigo? Tu negocio no se para una semana solo porque yo haya preparado otro tema.

Solo después pasamos a lo que he preparado para esa sesión.

Trabajamos juntas durante 8 semanas y nos vemos 8 veces en sesiones individuales de dos horas. Trabajamos semana a semana a propósito: no paramos el proceso varias semanas, porque quiero que entre sesiones puedas observar tu negocio, probar lo que hemos hablado y traer a la siguiente sesión lo que ha pasado por el camino.

Siete sesiones las guían las siete piezas de la frase: del Sujeto al Vocativo. Nos dan una estructura y nos permiten mirar tu negocio desde distintos lados, pero no son un guion rígido que sigo punto por punto con cada mujer.

La octava sesión la dedicamos a revisar lo que ya tienes en tu negocio: productos, servicios, ideas, recursos y su potencial. Y a propósito no lo hacemos al principio. Normalmente llega después del Complemento indirecto o del Complemento directo, cuando ya sé lo suficiente de ti y de tu negocio como para no hacer una simple lista de productos, sino ver de verdad qué tiene sentido para ti.

¿Cuándo exactamente? Depende de ti y de lo que salga durante nuestro trabajo.

30′
antes de la sesión

Repaso la conversación anterior, tus conclusiones y lo que ya sé de ti. A partir de ahí preparo la dirección de la siguiente sesión pensando en ti, no en un guion.

120′
sesión

Empezamos por lo que ha pasado durante la última semana y luego pasamos al trabajo que he preparado. Dos horas para tu negocio y para ti dentro de él.

60′
después de la sesión

Vuelvo a nuestra conversación y te preparo mi resumen, no un informe automático de IA: qué escuché, qué fue importante, qué empezó a conectar y a qué conviene volver.

~16 h
de transcripciones al final

Con tu lenguaje, tus historias, tus ejemplos y tu forma de hablar de tu trabajo. Material al que puedes volver y un banco de lenguaje estupendo para trabajar después con IA.

Si veo algo que conviene profundizar entre sesiones, te mandaré una pregunta, un ejercicio o una tarea. No te voy a pedir cuentas de las tareas. Me interesa más qué has notado, comprobado o hecho de otra forma gracias a ellas.

Resultados

¿Con qué sales después de 8 semanas?

Así suele sonar al principio. Cambia a Semana 8 ↑Así suena después de 8 semanas. Haz clic en “Cómo llegamos a esto” para ver el camino.

01

“Me gustaría ganar más.”

Un objetivo económico y el modelo para llegar a él

Sabes cuánto tiene que generar tu negocio y de qué se compone esa cifra.

Cómo llegamos a esto

No nos quedamos en “me gustaría ganar más”. Definimos cuánto tiene que generar realmente tu negocio, qué necesitas tú, qué necesita la empresa y de qué puede componerse esa cifra.

Miramos el potencial económico de lo que ya tienes, los precios y el número real de ventas. Así el dinero deja de ser un “más” abstracto y se convierte en algo sobre lo que puedes tomar decisiones concretas.

02

“Tengo bastantes productos, pero no sé cómo encajan.”

Mapa de productos y servicios

Lo que ya has creado empieza por fin a trabajar en equipo.

Cómo llegamos a esto

Ordenamos lo que vendes en un conjunto lógico. Vemos qué puede ser el primer paso de tu clienta, qué tu producto principal, qué la continuación natural, qué falta de verdad en el puzle y de qué tienes ya demasiado.

No se trata de crear más productos. Se trata de que lo que ya has creado empiece por fin a trabajar en equipo.

03

“Acepto todo lo que me piden.”

El núcleo de tu negocio

Sabes a qué dices “sí” y a qué dices “no”, aunque haya dinero de por medio.

Cómo llegamos a esto

Buscamos respuesta a la pregunta: ¿sobre qué estás construyendo realmente este negocio?

¿Con qué cambio quieres que te asocien? ¿Alrededor de qué construyes tu oferta? ¿Qué pertenece a este negocio y qué se ha quedado solo porque un día tuviste la idea, alguien te lo pidió o te daba pena dejarlo?

Así es más fácil decidir a qué decir “sí” y a qué decir “no”, aunque pudiera traer dinero.

04

“Vendo cuando tengo energía.”

Un sistema de ventas

Tus ventas dejan de depender de si tienes energía ese día.

Cómo llegamos a esto

Detallamos qué pasa desde que alguien te conoce por primera vez hasta la compra y el paso siguiente.

¿Qué lleva a qué? ¿Qué le ofreces a quien todavía no está lista para tu oferta principal? ¿Qué pasa con tu clienta después de comprar? ¿Y con la persona que te dijo “ahora no”?

Tus ventas dejan de depender solo de si tienes energía para pasarte una semana hablando de tu oferta sin parar.

05

“Al final todo pasa por mí.”

Un sistema de atención al cliente

Dejas de ser el sistema operativo manual de tu propio negocio.

Cómo llegamos a esto

Miramos lo que pasa después del “compro”: la bienvenida, las fechas, los materiales, la comunicación, los seguimientos y tu disponibilidad.

Vemos dónde haces falta tú de verdad y dónde, con los años, te has convertido en el sistema operativo manual de tu propio negocio.

El resultado tiene que ser una colaboración buena para tu clienta que no te obligue a poner un trozo de ti cada vez que algo no estaba organizado de antemano.

06

“Podría contratar a alguien… pero ¿qué le doy?”

Un plan de automatización y delegación

Sabes qué dejas de hacer, qué automatizas y qué delegas.

Cómo llegamos a esto

No automatizamos todo solo porque se pueda. No contratamos a gente para delegarle el desorden.

Buscamos los puntos en los que la tecnología, un proceso u otra persona pueden quitarte algo de la cabeza de verdad. Eliges qué dejas de hacer, qué automatizas y qué conviertes en un proceso repetible.

Así tu negocio puede depender menos de cuántas horas eres capaz de dedicarle cada día.

07

“Publico porque hace tiempo que no publico nada.”

Una estrategia de comunicación y venta de tu oferta

Sabes para qué publicas cada contenido y a qué decisión tiene que llevar.

Cómo llegamos a esto

Ordenamos también de qué tienes que hablar realmente, para que tu comunicación apoye el negocio que estamos organizando.

¿Qué tiene que atraer a las personas adecuadas? ¿Qué tiene que mostrar tu forma de pensar? ¿Qué genera confianza? ¿Dónde enseñas tu oferta? ¿Con qué frecuencia hablas siquiera de aquello con lo que quieres ganar dinero?

No necesitas publicar más por publicar. Necesitas saber para qué publicas cada contenido y a qué decisión de tu clienta tiene que llevar.

08

“¿Mi clienta? En realidad, cualquiera.”

Un grupo de clientes bien definido

Sabes con quién quieres trabajar y a quién ya no le vendes.

Cómo llegamos a esto

No creas otro avatar con nombre, edad y café favorito.

Vemos con quién quieres trabajar de verdad, en qué momento te llega esa persona, qué necesita entonces, para qué está preparada y por qué debería elegirte precisamente a ti.

Pero miramos también el otro lado: a quién ya no quieres venderle y qué normas de colaboración harán que a tu negocio lleguen más personas adecuadas.

09

“Le añado esto también. Gratis.”

Límites de tus productos y colaboraciones

Sabes dónde termina tu producto. Y que te sale a cuenta.

Cómo llegamos a esto

Definimos qué compra realmente tu clienta cuando te paga y dónde termina ese producto.

¿Qué está incluido en el precio? ¿Qué se paga aparte? ¿De qué te encargas tú y de qué tu clienta? ¿Cuánto tiempo tuyo cuesta de verdad entregar el producto? ¿Dónde das una y otra vez “solo una cosita más” que, después de unas cuantas clientas, deja de ser pequeña?

No es solo trabajar los límites. Es también trabajar la rentabilidad de tu oferta.

10

“He visto un reel. Creo que lo cambio todo.”

Un sistema para decidir sobre ideas nuevas

Tienes tu propio filtro para las ideas nuevas.

Cómo llegamos a esto

No quiero que, dos meses después del mentoring, baste un reel sobre “el mejor modelo de negocio para 2027” para que lo pongas todo patas arriba.

Por eso te quedas también con tu propio filtro para las ideas nuevas.

¿Esto lleva a mi producto principal? ¿Lo necesitan de verdad mis clientas? ¿Tengo espacio para ello? ¿Ya tengo algo que resuelve este problema? ¿En lugar de crear otra cosa, puedo vender mejor la que ya existe?

Porque el objetivo no es un negocio en el que nunca vuelvas a tener dudas. El objetivo es un negocio en el que sabes qué hacer cuando aparecen.

Ola Machnicka con el portátil
Conozco los negocios desde más de un lado.

¿Por qué yo?

Porque miro un negocio a la vez a través de los números, las decisiones y la persona que hay detrás.

Soy matemática y estadística de formación, tengo preparación en análisis de negocio, psicología empresarial y coaching, y estudio Psicología. Me gustan los datos, lo concreto y la pregunta “¿qué sabemos realmente?”, pero también sé que ni el mejor Excel va a decidir por ti, ponerle límites a un cliente ni hacer que de repente defiendas tu precio.

Además, llevo años con mi propio negocio. Desarrollo Webmola, el proyecto educativo Poprostulicz con un canal de YouTube que reúne a casi 9 mil personas, y estoy construyendo otra línea dedicada a la pintura. También llevo años trabajando con los negocios de otras mujeres: veo sus ofertas, sus ventas, sus webs, su comunicación y sus decisiones desde dentro.

Por eso en el mentoring podemos calcular si tu oferta tiene sentido económico y, un momento después, ver por qué te da miedo decir su precio. Podemos hablar de estrategia y luego darnos cuenta de que el problema no es la falta de estrategia, sino que la cambias antes de tener ningún dato.

Porque en un negocio los números, la estrategia, las ventas y la mentalidad se mezclan todo el rato.

No convierto el mentoring en terapia. Pero tampoco voy a hacer como que cualquier problema de una emprendedora se arregla con un embudo, un producto o un calendario de publicaciones nuevos. Me interesa lo que funciona a nivel de negocio y si tú eres capaz de defenderlo, decidir y ponerlo en marcha.

No tienes que adaptarte a mi forma de trabajar. Soy yo quien la adapta a ti.

Mis talentos naturales me ayudan a ver antes qué necesitas, a conectar cosas que tú quizá no conectas, a encontrar más de una solución y a convertir nuestras conversaciones en acciones concretas.

Mi TOP 5 de Gallup
01Coordinador

Cuando tú ves en tu negocio un millón de piezas sueltas, yo busco la forma de ordenarlas y aprovecharlas. No siempre hay que tirar algo y empezar de nuevo.

02Individualización

Es una de las razones por las que conmigo no hay dos mentorings iguales. No me interesa cómo “debería” llevar su negocio una emprendedora. Me interesa cómo puede funcionar bien este negocio para ti.

03Activador

Se asegura de que no nos quedemos solo en descubrimientos bonitos. En algún momento llegará el: “Vale. ¿Y ahora qué haces con esto?”, porque cada conclusión tiene que notarse en tu negocio.

04Estratégico

Me permite ver más de un camino. Cuando a ti te parece que solo puedes elegir entre A o B, yo a menudo veo también C, D y E. No para elegir por ti, sino para que tengas entre qué elegir con conciencia.

05Responsabilidad

Significa que si entro contigo en este proceso de ocho semanas, estoy de verdad. Me preparo, recuerdo el contexto, vuelvo a lo que dijiste antes y conecto lo que va apareciendo en cada sesión.

Mi TOP 5 de Talentos del Espíritu
01Exploradora

Me hace preguntar “¿y qué hay debajo?” en lugar de dar por buena la primera respuesta.

02Sabiduría

Me ayuda a convertir el conocimiento en algo que de verdad puedas usar.

03Fe

Me permite ver posibilidades también cuando tú, de momento, no las ves.

04Lectura de intenciones

Hace que esté atenta a tu lenguaje, a las incoherencias y a lo que dices de pasada, pero en lugar de dar por hecho lo que significa, te pregunto y lo comprobamos juntas.

05Conocimiento

Es, entre otras cosas, la razón por la que no paro de aprender, buscar, leer y sumar nuevas perspectivas a mi caja de herramientas.

Para ti significa una cosa: no voy a intentar encajarte en un método ya hecho. Tengo la estructura del mentoring, conocimientos, experiencia y una caja de herramientas amplia que uso según lo que vaya pasando en nuestro trabajo.

Porque no tengo un solo martillo para todos los tornillos. Ni una plantilla hecha para ti.

Vale. ¿Y cuánto cuestan estas 8 semanas?

8 × 120 minutos sin prisas

Tenemos tiempo para no quedarnos en el primer “creo que necesito una oferta nueva”, sino ver qué está pasando de verdad y llegar a una decisión con la que puedas hacer algo.

No tienes que volver a explicarme tu negocio cada semana

Antes de cada sesión repaso la conversación anterior, tus decisiones, tus conclusiones y lo que ha pasado, y a partir de ahí preparo la siguiente sesión, la siguiente pieza. Todo se conecta. Cuando nos vemos, ya sé dónde estamos y puedo llevarte un poco más lejos.

Otro par de ojos para lo que de cerca ya no ves

Durante 8 semanas recuerdo el contexto, detecto los patrones que se repiten y conecto una frase de esta semana con algo que dijiste hace tres. A veces tres “problemas” distintos resultan ser uno solo.

Después de la sesión no te quedas con un “madre mía, cuánta cosa”

Vuelvo a nuestra conversación y te preparo un resumen de lo que escuché, lo que me parece importante, qué puntos se me conectaron y a qué creo que conviene volver.

No trabajamos solo cuando hablamos

Entre sesiones puedes comprobar algo, hacer cuentas, decirle el precio a una clienta, cambiar un mensaje o hacer algo de forma totalmente distinta. No me interesan los deberes tachados. Me interesa qué pasó cuando llevaste nuestra conversación a tu negocio.

No tienes que esperar a la siguiente sesión con un “Ola, se ha liado una buena”

Durante las 8 semanas tienes contacto conmigo por WhatsApp. Puedes escribirme o mandarme un audio cuando pase algo que conviene atrapar en el momento.

Al final te quedan unas 16 horas de tu propio lenguaje

Las transcripciones de nuestras conversaciones son un banco de historias, ejemplos, comparaciones y de tu forma real de hablar de tu trabajo, tus clientes, el dinero o tu oferta. Puedes volver a ellas tú sola o dárselas a la IA para que deje por fin de escribir como si no fueras tú.

webmola
Mentoring 1:1
¡Quítale el condicional! · 8 semanas
01
8 sesiones de 120 minutossemana a semana, del Sujeto al Vocativo
incluido
02
Preparación antes de cada sesióncada pieza adaptada a ti
incluido
03
Resumen después de cada sesiónmío, no un informe automático de IA
incluido
04
WhatsApp durante 8 semanasmensajes y audios en el momento
incluido
05
~16 horas de transcripcionestu lenguaje para seguir trabajando
incluido
Dejas“sigo sin saber qué hacer”
Te llevas“qué sabemos y qué quiero hacer ahora”
Total1880 € + IVA
Hablemos del mentoring
posibilidad de pago a plazos · lo hablamos en la llamada

Antes de decirnos “sí”, hablemos.

Este mentoring no es algo en lo que puedas hacer clic en “comprar” y entrar. Primero quiero escuchar dónde estás y con qué vienes. Comprobar si lo que hacemos en este mentoring responde de verdad a lo que necesitas ahora. Y solo entonces decidir juntas si empezamos estas 8 semanas.

Porque que el mentoring te guste y puedas pagarlo no significa que sea la elección adecuada para ti justo ahora.

Y esta decisión va en las dos direcciones. Tú me conoces a mí. Yo compruebo si soy la persona adecuada para ti.

No espero que vengas diciendo: “Ola, sé exactamente dónde está el problema y qué hay que cambiar”. Puedes venir con un “algo aquí ya no encaja”, un “tengo muchas cosas y no sé qué hacer con ellas” o un “sé que quiero hacerlo de otra forma, pero todavía no sé cómo”. Y eso basta para empezar.

Si estás dispuesta a mirar, a comprobar, a veces a cuestionar lo que has hecho hasta ahora y, sobre todo, a tomar tus propias decisiones a partir de lo que descubramos, tenemos de qué hablar.

Ola Machnicka

Conversación sobre el mentoring 1:1

Elige una fecha en el calendario. Hablamos, me haces tus preguntas y vemos si tiene sentido.

Preguntas

Antes de apuntarte

¿Para quién es este mentoring?

Para una mujer que ya tiene un negocio. Tienes experiencia, clientes, una o varias ofertas, conocimientos, ideas y cosas que has construido en los últimos años.

En cambio, no necesitas saber qué hay que cambiar exactamente. Puedes simplemente sentir “no quiero seguir haciendo todo como hasta ahora” y estar dispuesta a mirar, comprobar, decidir y probar otras soluciones.

No es un mentoring sobre cómo montar un negocio desde cero.

¿Y si no sé exactamente cuál es mi problema?

Eso no es ningún obstáculo. No tienes que venir con un diagnóstico del tipo: “mi problema es una oferta mal planteada y la falta de estrategia de ventas”.

Puedes venir con un “Ola, en teoría lo tengo todo, pero algo no encaja”.

Una de las cosas que haremos es justo separar lo que te parece de lo que de verdad sabemos. A veces el problema resultará ser la oferta. Y a veces, después de una hora de conversación, veremos que la oferta está bastante bien, solo que llevas tres meses sin venderla.

¿Me darás una estrategia hecha y me dirás qué tengo que hacer?

Puedo enseñarte opciones, hacer cuentas contigo, cuestionar una suposición, sugerirte una solución o decirte lo que veo desde mi punto de vista.

Pero no quiero pasarme 8 semanas decidiendo por ti. Si empezamos con un “Ola, dime qué tengo que hacer”, me gustaría que termináramos más cerca de “lo veo, lo entiendo, lo elijo y sé por qué”.

Porque cuando termine el mentoring yo no estaré a tu lado en cada decisión. Tú sí.

¿Es una terapia?

No. Hablaremos de ti como emprendedora, así que pueden aparecer emociones, creencias, límites, responsabilidad, miedo a vender o lo que haces cuando oyes un “es caro”.

No voy a hacer como que cualquier problema de un negocio se arregla con un embudo de ventas nuevo. Pero el mentoring no sustituye a la psicoterapia ni a la ayuda psicológica. Si aparece un tema que va más allá de nuestro trabajo, te lo diré.

¿Cuánto tiempo necesito a la semana?

Nuestra sesión dura 120 minutos una vez a la semana. Entre sesiones puedo mandarte preguntas o cosas que comprobar en tu negocio, pero no te pongo deberes para tachar y poner nota.

A veces harás cuentas. A veces cambiarás un mensaje. A veces tendrás una conversación o probarás otro precio. Y a veces tu “tarea” será simplemente darte cuenta de lo que haces en una situación concreta.

Así que no tienes que reservar cinco horas extra a la semana para el mentoring. Gran parte de este trabajo ocurre en el negocio que ya llevas.

¿Y si entre sesiones pasa algo importante?

Escríbeme. Durante las 8 semanas puedes contactarme por WhatsApp, también con audios.

Si una clienta te acaba de decir “es caro”, has tomado una decisión, algo te ha enfadado o ha pasado algo que de repente cambia la situación, no tienes que guardártelo seis días para contármelo en la siguiente sesión.

Tu negocio no deja de existir entre nuestras conversaciones. Y justo lo que pasa en él de verdad es un material estupendo para nuestro trabajo.

¿Las 8 sesiones tienen un programa fijo?

Tenemos una estructura, pero no un guion rígido. Recorremos las siete piezas de la frase, del Sujeto al Vocativo, y cada una abre otra parte de tu negocio.

Pero si llegas a una sesión y me dices: “Ola, ha pasado algo y tenemos que hablarlo”, no te voy a responder: “lo siento, hoy toca Complemento directo”.

La estructura está para ayudarnos a llevar el proceso. No eres tú quien tiene que adaptarse a ella.

¿Se graban las sesiones y qué recibo después?

No. Pero sí se hacen transcripciones de nuestras conversaciones: al final del proceso serán unas 16 horas de tu propio lenguaje, tus historias, tus ejemplos y tu forma de hablar de tu negocio.

Después de cada sesión preparo también un resumen individual: qué escuché, qué me parece importante, qué cosas se me conectaron y a qué conviene volver.

Así no tienes que tomar notas a toda prisa durante la sesión. Puedes estar presente en la conversación.

¿Y si no puedo asistir a alguna sesión?

Puedes cambiar la fecha según las normas que acordamos al empezar el mentoring.

Aun así, me importa mantener el ritmo semanal, porque estas 8 semanas son un solo proceso. Entre sesiones compruebas cosas, observas y decides, y una semana después podemos ver qué ha salido de ello.

Por eso yo no planificaría el mentoring en una época en la que ya sabes que vas a estar ausente la mitad del tiempo.

¿Puedo pagar a plazos?

Sí. Lo acordamos en la llamada. El precio del mentoring completo es de 1880 € + IVA.

Si quieres trabajar conmigo pero un pago único no te viene bien, podemos acordar un pago a plazos. Lo hablamos en la conversación previa al mentoring.

¿Puedo comprar el mentoring directamente, sin hablar antes?

No. Primero tenemos una conversación breve.

Tú puedes hacerme todas tus preguntas y ver si te encaja mi forma de pensar y de trabajar. Yo quiero escuchar en qué punto está tu negocio y comprobar si este mentoring responde de verdad a lo que necesitas ahora.

Si después de hablar las dos vemos que tiene sentido, acordamos los detalles y empezamos nuestras 8 semanas.

¿Cómo sé si voy a “recuperar” los 1880 €?

No lo sabes. Y yo tampoco te lo voy a prometer. No te prometo que después de 8 semanas ganarás una cifra concreta, que todas tus ofertas empezarán a venderse o que todas tus decisiones serán acertadas.

Lo que sí haremos es trabajar para que veas mejor tu negocio, sepas valorar lo que pasa realmente en él, decidas a partir de lo que sabes y sepas reaccionar cuando algo no sale según el plan.

Porque seamos sinceras: la vida no se va a parar solo porque hayas terminado el mentoring. Seguirá habiendo clientes que digan “no”. Ofertas que no salgan como esperabas. Ideas que habrá que soltar. Y junto a todo eso seguirán la casa, la pareja, los hijos, el perro, el gato, el resfriado, el dolor de espalda, el fisio, las vacaciones, la lavadora estropeada y un millón de cosas más a las que tu plan trimestral les da igual.

Así que no quiero prepararte para un negocio en el que nada te sorprenda. Ese negocio no existe. Quiero que, después de estas 8 semanas, confíes más en ti como la persona que dirige este negocio y que trama dentro de él 😉. Que incluso cuando algo no salga, tu primera reacción no sea “seguro que he vuelto a hacer algo mal”, sino: “Vale. ¿Qué sabemos? ¿Qué ha pasado? ¿Qué sacamos de esto? ¿Y qué quiero hacer ahora?”